A toda velocidad por la Tate

Ayer tenía un pequeño debate sobre si lo que hicieron nuestra selección de fútbol era arte o no y hoy me encuentro que un atleta corriendo por los pasillos de la Tate Britain si lo es.

Lo primero que se me ocurre es que si veo a un tío corriendo a toda leche por la Tate es que ha robado algo, después me fijaría en que lleva ropa deportiva y ya pensaría otra cosa. Y si encima en vez de ser uno son cincuenta más…

Pues esto es lo que ha hecho Martin Creed, artista británico de 40 años que ganó el premio Turner en 2001con una ¿obra? (ya estamos llamando arte a cualquier cosa y tirando el dinero) que consistía en una habitación vacía en la que una bombilla se encendía y apagaba alternativamente. y lo que es más incleíble, la cotización de sus obras que llegaron a venderse por 100.000 libras (126.518,21 euros). Por cierto, a los corredores les paga 10 libras a la hora (12,65 euros).

También es el creador de obras como esta y esta otra (no las pongo en el blog por que me dan náuseas por mucha exploración de las actividades básicas humanas que sea).

La obra se llama Obra número 850 e intenta reinterpretar una actividad mundana como si fuera un acontecimiento teatral. Esto no deja de ser graciosa y sorprendente -aunque para mi no sea arte- en la que cincuenta atletas correrán entre las esculturas -cuidado no las rompan- y se alternarán con un intervalo de 30 segundo.

Por cierto, el evento artístico está patrocinado la casa de subastas Sotheby’s y de una marca deportiva conocida también por todos: Puma.

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